Fotografía de Alejandro Ponce
El martes 22 de octubre el Sindicato Único
de Trabajadores de la Universidad de Colima (SUTUC) marchó con alrededor de 500
trabajadores del jardín Núñez al jardín libertad, la intención fue doble, exigir
y visibilizar públicamente el mal manejo de fondos para el retiro que han hecho
las autoridades universitarias, y por otro lado, cerrar filas en torno a
Leonardo Gutiérrez, presidente de este gremio y contra el que aparentemente, se
intentó emprender una campaña para destituirlo.
Por sí mismo el tema del Fondo Social
de Apoyo al Pensionado (FOSAP) es ya una cosa complicada, y si a esto le
sumamos las inercias de un sindicato que nació de los dictados de la rectoría
para ser un brazo más de control político y que en sus 36 años de vida solo ha
tenido 3 líderes, abordar el conflicto SUTUC-UdeC no es algo simple.
Sería fácil criticar las excesivas loas a Leonardo en la pasada
marcha, que en ocasiones la hacían parecer más una muestra pública de lealtad y
fuerza que una movilización por una demanda (en realidad fue las dos cosas). Podría
ser increíble creer que una demanda de transparencia se subsuma a una serie de
atributos casi mesiánicos a la figura de Leonardo.
Inercias difíciles de arrancar, formas que hay que atender pero sin
llevar a cosa secundaria el problema principal.
EL PROBLEMA
Me propuse entender el conflicto del
FOSAP, pero sinceramente ha resultado más complicado de lo que pensé, los
reclamos de Leonardo parecen claros pero las cuentas oficiales también, y los
discursos entre los medios de comunicación son muy divergentes, mientras en el
Diario de Colima encontramos una férrea defensa de la calidad moral de la UdeC y
sus autoridades, en el Ecos de la Costa podemos encontrar algo de crítica,
sobre todo recortando en aquello que toque a los círculos relacionados con
Moreno Peña, mientras, Afmedios parece mantener en la mira al dirigente del
SUTUC, casi siempre dejando en duda la legitimidad de sus demandas y poniéndole
el dedo cuando entra el gobernador a escena.
Lo que parece claro, es que a partir
de 2010 Leonardo se dio cuenta de que algo funcionaba de manera extraña en los
manejos del Fondo de Pensiones, es decir, faltaba dinero. Resulta que
aparentemente, la Universidad había estado disponiendo de ese fondo para pagar pensiones, lo cual iba en contra de un acuerdo
donde estos egresos tendrían que pagarse del presupuesto ordinario de la
Universidad pues el FOSAP no debería ser tocado.
Se dice que es posible que de la ordeña a este fondo salgan pensiones
y jubilaciones que no conocemos y se especula son jugosas, claro, hablamos de
los retirados de primer nivel como ex-rectores, ex-secretarios generales y
otros ex-empleados de gran confianza. También se especula que de aquí salió una
importante cantidad de dinero para la campaña de EPN.
Lo raro es que según el contrato colectivo de trabajo, para disponer de
ese fondo se necesitan las firmas del rector y el secretario del SUTUC. ¿Cómo dio
dinero el banco sin una firma? De ahí otra especulación: hay colusión del banco
con funcionarios universitarios.
No podemos asegurar que de este fondo
se paguen jugosas pensiones, de hecho tampoco que estas existan pues la
información es secreta. Tampoco podemos asegurar que se haya invertido en la
campaña de Peña Nieto y que exista colusión con funcionarios bancarios. Pero el
problema no es encontrar el rumor correcto, sino que se transparentes las
cuentas y procesos.
En este sentido, según el dirigente del
SUTUC, cuando el gobierno del Estado entró a escena para mediar el conflicto y
se revisaron las cuentas, efectivamente se demostró que los recursos del FOSAP
eran utilizados para otros fines no considerados en el reglamento. La solución
fue que las autoridades de la Universidad se comprometerían a pagar un faltante de 90 millones de pesos en 4
años.
Pero al parecer la Universidad no ha
cumplido su parte del trato, y de ahí que existan amenazas de huelga y
declaraciones en contra de autoridades. Pero estos no son los únicos elementos
que movilizaron al SUTUC a las calles.
El problema es grave, indica
una trama de opacidad, arbitrariedad y posiblemente corrupción con la que se
manejan las finanzas de la UdeC. Hasta la fecha no podemos conocer cuántos son
los montos de jubilación que tienen figuras como exrectores, exsecretarios
generales o personal de confianza de los altos círculos, que según los rumores,
son cantidades que dependen de la decisión de José Guerrero, el director de
recursos humanos. Durante la marcha alcancé a escuchar un grito “Guerrero, devuélveme
el dinero”.
- ¿Por qué no hacer públicos esos tabuladores?
Según Leonardo
Gutiérrez hay más de 30 violaciones al contrato colectivo a parte del manejo
del Fosap
- ¿Cuáles son?
- ¿Cómo se está informando a los trabajadores sobre esto?
- ¿En qué condiciones se mueve el sindicato?
Cabe recordar que este
conflicto se remonta a 2010, por lo que el recurso de huelga se ha aplazado al
menos dos años e incluso se han seguido firmando contratos colectivos, aun a
pesar de las irregularidades, ¿por qué movilizarse hasta ahora? La respuesta puede
ser sencilla, al parecer en la UdeC saben que no podrán resolver pronto los
compromisos financieros y Leonardo les estorba, por lo que intentaron
desestabilizarlo.
La respuesta fue
efectiva: el cierre de filas en torno a Leonardo y la puesta en público así
como la agudización del conflicto FOSAP.
DETALLES Y FORMAS
La marcha finalizó con 5 discursos,
al menos en tres de los cinco se dijo con énfasis que este era un suceso
histórico en Colima y para la vida de la Universidad.
Y es que si desde 1980, “el sindicato
universitario no se había confrontado abiertamente con la rectoría a causa de una demanda laboral”,
claro que podemos calificar como histórico este problema, pero no la
movilización en sí.
Días antes el SUTUC ensayó una
movilización bastante desconcertante, un sábado casi al medio día apenas se
convocó un centenar de trabajadores que partieron del SUTUC al hotel María
Isabel (¿?).
Pero para el martes 22 hubo alrededor
de 500 personas, un número que supera las marchas más masivas de profesores en
contra de la reforma educativa, o aquellas movilizaciones callejeras que sin
estructura ni experiencia alguna aglutinaron la frustración postelectoral y el
repudio a Peña Nieto. Pero ojo, hace dos años el mismo número de estudiantes se movilizó (de manera más caótica) exigiendo la salida de Mancilla de la FEC.
Maximizar la convocatoria de un
sindicato con una estructura de más de 3mil agremiados parece ser un exceso que
más que abonar a procesos de concientización y empoderamiento de los
trabajadores, sirve como carta de impacto para la fuerza de las dirigencias, la
cual, bajo las inercias y estructuras actuales, fácilmente pueden terminar en
negociaciones de las cuales las bases ni enteradas.
El SUTUC se mueve, habrá que celebrarlo, pero con resguardos. Cierto es que para romper las inercias de el aparato universitario tendrían que sumarse estudiantes, administrativos, y por qué no, la sociedad en general.
Es un hecho que han quedado atrás esos tiempos donde se fundó el SUTUC, donde se construyó la FEC, donde se afianzaron las estructuras de control que ahora parecen ser estorbos mas que motores. Empezar a moverse es necesario, para sacudirse lo que se arrastra.

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